Figure 01 es el prototipo más cercano al humanoide que la ciencia ficción había anticipado. El robot, que ha recibido este mes de marzo el apoyo inversor y tecnológico de la compañía de inteligencia artificial Open AI, el gigante de los procesadores Nvidia y Jeff Bezos, fundador de Amazon, es capaz de discernir objetos no solo por su forma sino por su funcionalidad, desarrollar tareas diversas ajustando sus movimientos a la resistencia de aquello que manipula, interaccionar con el entorno e incluso evaluar su desempeño. Figure se acerca en apariencia a las máquinas de Yo, robot y aún está lejos de Robocop, pero es un ejemplo de una fulgurante carrera tecnológica: el embodiment, un término inglés que podría traducirse por encarnación o personificación y que supone, según Luis Merino, profesor y director del Service Robotics Lab (Laboratorio de Robótica de Servicios) de la Universidad Pablo de Olavide, romper los límites de la “pasividad del aprendizaje” automático para acercarse al humano, donde la interacción con el entorno es la clave.
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