La insólita crisis de OpenAI tiene los ingredientes de múltiples tramas cinematográficas. En una película de suspense, Sam Altman es el héroe: el líder visionario despedido injustamente que vuelve a la empresa por aclamación de los empleados. En otra de ciencia ficción, es el villano: el directivo que entregó la inteligencia artificial a los intereses comerciales y provocó la desaparición de la humanidad. El despido y readmisión de Altman tienen sus raíces en la tensión entre los catastrofistas y los pragmáticos a cuenta de la inteligencia artificial, pero también reflejan la pugna entre la concepción de OpenAI como una empresa sin ánimo de lucro y su ascenso como la start up más valiosa de Silicon Valley. En esa última batalla, el dinero parece haber impuesto su ley, al tiempo que los múltiples giros de guion prueban los problemas de gobernanza de la firma.
Related posts
-
Filtraciones, calor y humedad: las últimas tecnologías para proteger la casa y evitar daños estructurales
Compartir Las lluvias intensas y las olas de calor exponen a las viviendas al deterioro. Frente... -
España prohíbe las redes sociales a menores de 16: cómo se aplicaría y por qué genera resistencia
Compartir La medida fue anunciada por el Gobierno de Pedro Sánchez y recibió el aval político... -
Cómo hacer que la batería del celular dure más: ajustes simples que hacen la diferencia
Compartir Pequeños cambios en la configuración pueden mejorar la autonomía diaria sin complicaciones. La mayoría de...
