Menor capacidad de concentración y atención. Menos recuerdos. Aislamiento. Problemas de sueño. Ansiedad. Adicción. La lista de todo lo malo que los móviles han traído es larga y bien conocida, pero si a pesar de ello todos vamos con un smartphone en el bolso, el bolsillo o en la mano tiene que haber algo más que explique nuestro comportamiento que la simple adicción. La lista de las ventajas es también evidente: los smartphones nos permiten comunicarnos, acceder a información, pagar en establecimientos, hacer fotos, orientarnos y un largo etcétera. Pero ¿hasta dónde llega lo bueno? ¿Es suficiente para compensar todo lo negativo?
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