“OpenAI no es nada sin su gente”. La frase, casi una advertencia, es de Mira Murati, la jefa de tecnología de la firma de inteligencia artificial que fue nombrada sustituta provisional de Sam Altman tras el despido de este como consejero delegado. Murati, como la mayor parte de los empleados, ha acabado rebelándose contra la decisión y ha amenazado con marcharse. Microsoft, que ha fichado a Altman y al expresidente de OpenAI, Greg Brockman, ha dejado claro que tiene sitio para todos. Mientras, la firma que ha popularizado la inteligencia artificial ha quedado en manos de tres independientes: Adam D’Angelo, Tasha McCauley y Helen Toner.
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